Informar y leer sobre idioteces era el mensaje que imbuía el artículo anterior. Seguiremos con esa importante idea varias veces, visto que el caballo de batalla ya no es sólo la caradura magufa, sino la caradurísima de la prensa española que cada vez da más cancha abierta a todo tipo de sandez con la misma finalidad inconfundible que el maguferío ese al que ayudan a prosperar y a echar raíces en los cerebros de los lectores: la avaricia mezquina.
Una nueva perla ha venido a devaluar la credibilidad informativa a la que podemos aspirar hoy en día. El magazine del diario El Mundo se cubre gloriosamente de guano, a mi parecer, con un reportaje titulado La cara nunca miente. ¿El contenido? Pues como ejemplo, lean ustedes, lean:
La flechita que apunta a la nariz de Victoria, diciéndole "dulce, tierna y de gran dependencia afectiva", no informa de que ha sido construida cirugía estética mediante, de modo que yo me pregunto: al operarse el evento nasal ¿la popular ex-cantante sufrió una alteración de la personalidad que le confirió esa dulceternura y la dependencia afectiva en cuestión? Y si esto es así... ¿significa que cuando se quiera curar algún transtorno de la personalidad es suficiente con acudir a un buen cirujano plástico para que modele el rasgo que nos confiera, según la gloriosa "nueva ciencia", la personalidad equilibrada deseada? ¿Dejaré de ser dependiente emocional si me pongo la antigua nariz de la Spice Girl? ¿Adquiriré dotes para la interpretación poniéndome los pómulos de Penélope como informa el diagrama que nos asombra en el artículo? Claro que el "morfopsicólogo" podría decir, para ayudarse, que sólo cuentan los rasgos naturales y no los alterados. Respecto a lo que nos pretenden informar daría lo mismo, porque ello invalidaría el artículo que analiza el rostro actual de la Becham. Del mismo modo volvería fútil esta nueva disciplina para la aplicación para la que dice el artículo que se emplea. Me parece más que alarmante leer que esta bobería sea utilizada en selección de personal por algunas empresas (luego nos asustamos al ver en Gattaca la posibilidad de que nos seleccionen por el adn), pero si con un poco de cirugía puedes engañar al técnico de recursos humanos y hacerle ver que tienes las facciones que definen la personalidad solicitada....¿de que carajo sirve? Y eso servir, claro.
Para ser sincero, lo primero que me vino a la cabeza cuando leí el artículo en cuestión fue la frenología, disciplina en auge a principios del XX que estudiaba la forma del cráneo para determinar la personalidad del individuo. De gran similitud a esta novedad y la misma validez, ya no es considerada en absoluto por nadie, pero constituyó una moda pasajera en su época.
Desde entonces, y desde antes supongo, muchos han sido y serán los listillos que han querido lanzarse a la piscina de la riqueza y la popularidad elaborando teorías extrañas, muchas médicas, muchas esotéricas, las más al amparo de la pobre y devaluada psicología, cuyo nombre es tomado como sufijo de la manera más prolífica, mezquina y caradura para denominar a cual mayor estupidez. La psicología es un gran escondrijo de filomagufos que pretenden dar envoltura académica y algo parecido a prestigio a sus manejos, y los colegios oficiales de psicólogos deberían de atajarlo cuanto antes contando, con un poco de suerte,con que el propio colegio no se halle ya infectado. Y lo mismo está pasando ya con la medicina. Y es que esos magufos se han dado cuenta de que hay que adoptar imagen de ciencia, se operan para salir bien librado de su selección de personal, y en el proceso confunden al público.
Pero es que encima cuenta con ayuda. Volviendo al principio, a sabiendas de que estamos en una época en que el maguferío estrena disciplina nueva cada tres por cuatro, sean pirámides, algopsicologías del tres al cuarto o pseudo-medicinas, del mismo modo que hollywood produce películas y remakes cada poco para hacer taquilla, lo que realmente ofende y preocupa es que la prensa, el cuarto poder, la institución que debería tener, en un estado democrático, la obligación y el deber de informar contrastando con la seriedad y el rigor más absolutos, se dedica a dar cancha de la manera más patética a cualquier majadería con tal de llenar el hueco disponible en sus páginas, salir a la calle y llamar la atención de los lectores que se puedan maravillar ante estas cosas para mayor gloria de su tirada.
Una nueva perla ha venido a devaluar la credibilidad informativa a la que podemos aspirar hoy en día. El magazine del diario El Mundo se cubre gloriosamente de guano, a mi parecer, con un reportaje titulado La cara nunca miente. ¿El contenido? Pues como ejemplo, lean ustedes, lean:
Así ve el experto en Morfopsicología (¡uf!) Julián Gabarre a algunos de los rostros más populares. Gracias a esta nueva ciencia (¿¿??) usada en la selección la personal se descubre cómo somos con sólo mirar a nuestra cara.Ahí queda eso. Y a continuación, junto a una parrafada en la que no se objeta la más mínima duda a semejante tontería, se nos ilustra con un par de fotografías, una de Penélope Cruz y otra de Victoria Beckham, en las que unas flechitas dirigidas a diferentes partes de su cara informan de facetas de su personalidad asociadas a las mismas...frente: inteligencia más intuitiva que lógica, agujeros de la nariz: selectiva a la hora de escoger a su pareja y sus amigos (de pasmo), boca: no es muy ahorradora... y así hasta completar las majaderías necesarias para dejar boquiabiertos a los crédulos de tragaderas domadas, que a estas alturas deben empezar a rozar la mayoría.
La flechita que apunta a la nariz de Victoria, diciéndole "dulce, tierna y de gran dependencia afectiva", no informa de que ha sido construida cirugía estética mediante, de modo que yo me pregunto: al operarse el evento nasal ¿la popular ex-cantante sufrió una alteración de la personalidad que le confirió esa dulceternura y la dependencia afectiva en cuestión? Y si esto es así... ¿significa que cuando se quiera curar algún transtorno de la personalidad es suficiente con acudir a un buen cirujano plástico para que modele el rasgo que nos confiera, según la gloriosa "nueva ciencia", la personalidad equilibrada deseada? ¿Dejaré de ser dependiente emocional si me pongo la antigua nariz de la Spice Girl? ¿Adquiriré dotes para la interpretación poniéndome los pómulos de Penélope como informa el diagrama que nos asombra en el artículo? Claro que el "morfopsicólogo" podría decir, para ayudarse, que sólo cuentan los rasgos naturales y no los alterados. Respecto a lo que nos pretenden informar daría lo mismo, porque ello invalidaría el artículo que analiza el rostro actual de la Becham. Del mismo modo volvería fútil esta nueva disciplina para la aplicación para la que dice el artículo que se emplea. Me parece más que alarmante leer que esta bobería sea utilizada en selección de personal por algunas empresas (luego nos asustamos al ver en Gattaca la posibilidad de que nos seleccionen por el adn), pero si con un poco de cirugía puedes engañar al técnico de recursos humanos y hacerle ver que tienes las facciones que definen la personalidad solicitada....¿de que carajo sirve? Y eso servir, claro.
Para ser sincero, lo primero que me vino a la cabeza cuando leí el artículo en cuestión fue la frenología, disciplina en auge a principios del XX que estudiaba la forma del cráneo para determinar la personalidad del individuo. De gran similitud a esta novedad y la misma validez, ya no es considerada en absoluto por nadie, pero constituyó una moda pasajera en su época.
Desde entonces, y desde antes supongo, muchos han sido y serán los listillos que han querido lanzarse a la piscina de la riqueza y la popularidad elaborando teorías extrañas, muchas médicas, muchas esotéricas, las más al amparo de la pobre y devaluada psicología, cuyo nombre es tomado como sufijo de la manera más prolífica, mezquina y caradura para denominar a cual mayor estupidez. La psicología es un gran escondrijo de filomagufos que pretenden dar envoltura académica y algo parecido a prestigio a sus manejos, y los colegios oficiales de psicólogos deberían de atajarlo cuanto antes contando, con un poco de suerte,con que el propio colegio no se halle ya infectado. Y lo mismo está pasando ya con la medicina. Y es que esos magufos se han dado cuenta de que hay que adoptar imagen de ciencia, se operan para salir bien librado de su selección de personal, y en el proceso confunden al público.
Pero es que encima cuenta con ayuda. Volviendo al principio, a sabiendas de que estamos en una época en que el maguferío estrena disciplina nueva cada tres por cuatro, sean pirámides, algopsicologías del tres al cuarto o pseudo-medicinas, del mismo modo que hollywood produce películas y remakes cada poco para hacer taquilla, lo que realmente ofende y preocupa es que la prensa, el cuarto poder, la institución que debería tener, en un estado democrático, la obligación y el deber de informar contrastando con la seriedad y el rigor más absolutos, se dedica a dar cancha de la manera más patética a cualquier majadería con tal de llenar el hueco disponible en sus páginas, salir a la calle y llamar la atención de los lectores que se puedan maravillar ante estas cosas para mayor gloria de su tirada.













































