Esta misma semana mantuve una conversación con un conocido a través del messenger acerca de las alergias, dolencias tan en boga en esta época. En determinado momento, incidiendo en su empeño por curarse, mi interlocutor me señaló que estaba visitando a un homeópata. A partir de ese momento la vena escéptica se me hinchó y con tacto la conversación fue derivando a derroteros reveladores....
...Le señalo que un homeópata no es un médico especialista. De hecho, que por definición de su actividad ni siquiera es un un médico, aunque además pueda serlo por estudios. Le añado que no tengo ningún respeto por ese tipo de "terapeutas" a la espera de la lapidaria frase que veo venir inevitable como un final feliz de una película de Disney. Y, en efecto, me la espeta inmediatamente:
"pues es con el que mejor me está yendo."
Ya he oído esta frase (o similares) en otras ocasiones. Ha sido concretamente de personas con males crónicos que cada vez van a peor pero cuyo empeoramiento achacan a circunstancias personales desfavorables, siempre salvando el pellejo del médico, que es "muy majo y muy agradable".
En fin, que picado mi gusanillo le explico mis objeciones a la homeopatía e incluso le envío enlaces a algunos de los artículos que hay publicados al respecto. No es que le quiera convencer de nada, y menos en una conversación eventual, pero me apunto como objetivo el hecho de que, como mínimo, esta persona disponga de información libre y objetiva y sepa bien qué es exactamente lo que está eligiendo y por qué. Porque, cuando le sugiero los enlaces o le mando un artículo, me deja claro que ha ido al homeópata como tercera opción, después de haber visitado a un alergólogo y a un neumólogo, sin conocer realmente nada de la homeopatía, pensando simplemente que se trata de una especialidad clínica más con el mismo nivel de veracidad que cualquier otra. Y como el expresa literalmente:
"...después de 3 médicos... ¿qué otras opciones tengo ya?"
Antes de recibir mis archivos me pregunta si son artículos a favor o en contra. "Son artículos críticos", le digo," la analizan para llegar a una conclusión razonada en contra". Pero él ya ha emitido su juicio de antemano:
"Yo es que me encuentro mucho mejor, así que a los hechos me remito... y me refiero a mis hechos... ¿qué más necesito?".
Es un argumento contestable, pero desde luego a sabiendas de que no va a servir de nada hacerlo. De manera que cambio la conversación y le pregunto qué es lo que le recetó exactamente el señor homeópata. Esperaba una vía para entrar a hablarle del agua milagrosa a ver si ante datos tan insólitos se interesaba más pero....aquí es donde aparece el meollo de esta entrada: se está tratando con un spray nasal, disneumón, que es fenilefrina... y con citiricina. ¡Caramba! ¡No me lo puedo creer! ¡Si es lo mismo que estoy tomando yo! Ambas cosas son dos medicamentos alopáticos, es decir, auténticos. Un spray para la congestión y una pastilla antihistamínica.
Y claro, desde que visita a un homeópata está mucho mejor. Ergo la homeopatía funciona y es una disciplina veraz. Maravilloso ¿No es cierto?
Siempre pensé que era curioso el grado de fascinación y autosugestión que llegaban a tener los escasos conocidos que iban a homeópatas. Pero, como reza el título que le he puesto a esta entradita, así cualquiera.
Resumiendo la película: El disneumón nasal se lo dio el homeópata siendo alopático, pero resulta que la pastilla de citirixina se la había dado el médico anterior, y sólo se la toma si el ataque es muy fuerte. Pero la sigue tomando. La cosa va mejorando: también lleva años vacunándose. Es decir, había dado por ineficaces a los especialistas médicos previos al homeópata, de modo que visita al cantamañanas en cuestión, el cual le receta un aliviador nasal alopático. Pero, como suele suceder, no le dice que deje de vacunarse ni de tomar el antihistamínico. De modo que no recibe ninguna dosis de agua milagrosa-infinitesimal. Así que tomando lo que el le recetó el alergólogo, más el medicamento alopático que le recetó el homeópata, además del tiempo de tratamiento prolongado hacen que el mérito de su actual estado de mejoría sea de la homeopatía. Y ésta es exactamente la información que se transmitirá de boca a boca, que podría ser algo más o menos así:
"¡Oh, pues yo desde que voy al homeópata me encuentro mucho mejor, tomo un spray y unas pastillas y...!".
Esto es ya mucho más que una consecuencia del "post hoc". Se me antoja incluso una estrategia de marketing muy efectiva. Porque el fulano se anuncia como homeópata pero cura de verdad con los métodos de la medicina auténtica. De este modo tiene garantizada una potencial ola de clientes proclives a caer en las redes de estas nuevas pseudoterapias a través de un boca a boca de lo más benevolente. O cómo validar una terapia tratándote con otra.
Y si no fuese así.... ¿no debería el médico informar al paciente qué tipo de medicamento le está dando? ¿Y no debería aclararle por qué teniendo una consulta homeopática, a la que ha acudido por ser precisamente homeopática, le da tratamientos médicos alopáticos (es decir, veraces)?
Pero no hay manera. Un caso curado es un adepto ganado. La gente no hace este tipo de razonamientos ni se plantea estas dudas. Ni siquiera escucha o digiere lo que escucha. Al final sólo cuenta la conclusión práctica que queda como eslogan de venta en el boca a boca:
"Desde que voy al homeópata estoy mucho mejor."













































