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Carta de protesta a EL MUNDO por su tratamiento sesgado del caso Meléndez

20 febrero, 2006
Hora : 7:35 PM

Ésta es la carta de protesta al periódico "El Mundo" que ha enviado Alberto Marin Sanguino, socio de la ARP-SAPC, en referencia a un reportaje publicado sobre el caso del profesor Meléndez Hevia y sus "polvos mágicos" en el cual se hacía una exposición bastante poco objetiva y manipuladora sobre el asunto en cuestión y que ha sido secundada por las firmas de varios compañeros de la mencionada asociación .
Esta carta será publicada en diferentes blogs para que tenga la mayor difusión.

Estimado Sr o Sra:

Nos ponemos en contacto con usted para manifestar la enorme inquietud que nos causa el tratamiento que su periodico ha dado al asunto del profesor Meléndez Hevia. Estamos de acuerdo con que su redactora, Teresa Cruz, de al profesor Meléndez y a su abogado la oportunidad de expresar su versión de la historia como es preceptivo para un tratamiento ecuánime y objetivo. Pero es absolutamente increíble que esta sea la única versión presentada. Cito textualmente las únicas menciones que hace el artículo a las críticas que se han hecho al doctor Meléndez:
"El currículo de Hevia invita a pensar que tiene bien amueblada la cabeza, pero sus propios compañeros de departamento en La Laguna lo califican de «curandero»."
y
"«Si Meléndez-Hevia tiene razón, estoy dispuesto a echarme encima la manta esperancera [atuendo típico en Tenerife] y todos nos iríamos a Estocolmo para ver cómo le dan el Nobel», dice con ironía Francisco Javier Corzo, director del departamento de Hevia y que, además, fue propuesto por éste para el cargo.

Corzo ha declarado la guerra a Hevia y consiguió que no pudiera realizar sus experimentos en el departamento. «No se puede utilizar un despacho de una universidad como consulta privada. Todo es mera palabrería. Resulta que todo lo que yo explico en clase del metabolismo, si me atengo a lo que dice Hevia, es mentira», recalca indignado."
Es decir, si nos atenemos a su artículo, el profesor Meléndez es criticado en su departamento y sufre persecución por parte de sus compañeros, sobre todo uno que "...le ha declarado la guerra". La redactora no ha encontrado sitio en el artículo para mencionar que ha habido denuncias por parte de asociaciones médicas, un comunicado de la comisión de ética de la universidad criticando la actuación de Meléndez, un comunicado del colegio de médicos advirtiendo de los riesgos, una carta abierta de más de 50 científicos expresando su preocupación ante las prácticas del Dr Meléndez, otra carta de miembros de la universidad, etc. Sin embargo si que tenemos los típicos testimonios de curación milagrosa que suelen acompañar a los curanderos.

Desde la publicación de su artículo, el servicio Canario de Salud ha procedido a la prohibición cautelar de los famosos polvos, se ha denunciado al menos un caso de reacción adversa al tratamiento, la Universidad se ha desmarcado de las actividades de Meléndez y su instituto y El ex fiscal general del estado amenaza con revelar una lista de los miembros del Gobierno Canario que toman los polvos. ¿Es mucho pedir que den una información completa e imparcial sobre el asunto?

Su periódico ha dado una excelente cobertura informativa sobre otros temas de salud como el caso del Dr Brú, es una pena que esta vez no haya sido así.

Fdo.
Alberto Marin Sanguino - Licenciado en Biología, Estudiante de doctorado, Universidad de La Laguna (ULL).
Aaron Cabrera Asensio - Doctor en Biología, Investigador, Universidad pública de Navarra
Inés Rodriguez Hidalgo - Doctora en Astrofísica, Profesora ULL-IAC y Directora del Museo de La Ciencia y el Cosmos de Tenerife.
Catalina Ruíz Pérez - Doctora en Física y Profesora ULL
JMª Soler Insa - Médico especialista en Neurólogía, Barcelona
Luis Diaz Vilela - Doctor en Psicología, Profesor ULL.
Raquel Martin Olivera - Medico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Tenerife.
Abelardo Canalejo Quiles - Licenciado en Psicólogía, Tenerife.
Isabel Alvarez González - Doctora en Economía, Profesora ULL
Luís Vega Martín - Doctor en Física. Profesor ULL
Carlos Santamaría Moreno - Doctor en Psicólogía, Profesor ULL.
Ricardo Campo Pérez - Licenciado en Filosofía
Aldo A. González Brito - Doctor en Medicina, Profesor ULL.
Guillermo Hernandez Peña - Programador aplicaciones
Ferran Tarrasa Blanes - Dr. Ingeniero Industrial
Ernesto Vila Forment - Médico especialista en Cardiología
Teresa González de la Fe - Doctora en sociología. Catedrática ULL.
Gustavo Adolfo Vazquez Gomez.- Vigilante de seguridad. Barakaldo-Vizcaya
José Vicente Arlandis Ortolá - Licenciado en Matemáticas. Profesor de Secundaria.
Javier Armentia Fructuoso - Licenciado en Física, Director del Planetario de Pamplona
Alberto Rodriguez Calvo - Químico, Técnico superior de gestión de Investigación. USC.
Carlos Alvarez Fernández - Diseñador gráfico
Basilio Ruiz Cobo - Doctor en Astrofísica, Profesor ULL-IAC.
Jorge J. Frías Perles - Profesor de Secundaria
Jesús Mª Navarro López de Alda - Análisita de energía eólica
Eloy Anguiano Rey - Director del Centro de Referencia Linux UAM-IBM, Profesor Titular de Lenguajes y Sistemas Informáticos (EPS-UAM)
José Mª Bello Diéguez - Arqueólogo, Director del Museo Arqueológico e Histórico de A Coruña
Xavier Martínez Sánchez de Neyra - biólogo
Luis Javier Capote Pérez - Doctor en Derecho. Universidad de La Laguna
Juan Soler Enfedaque - Maquinista de RENFE
Ander Izeta Permisán - Biólogo
Elisenda Font Campdelacreu - Catedrática de Matemáticas de Bachillerato
Ismael Pérez Fernández - Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones
Joan Alòs i Marquès - Sabadell (Barcelona), Licenciado en Filosofía y Letras
Montse Sierra Hernández - Empleada de Banca
Juan Anguita Acosta - Ldo. en Ciencias Físicas, Profesor de Enseñanza Secundaria
Ramón Ordiales Plaza, Ingeniero en informática, EEZA - CSIC



Publicado por El Primo Ralsa a 7:35 PM | Enlace permanente | 0 comentarios

¿La religión es un problema?

06 febrero, 2006
Hora : 3:13 PM

A propósito de tanto despropósito. ¿Por qué unos individuos, molestos porque interpretan que se generaliza la imagen de todos los musulmanes como terroristas (según algunos portavoces) a partir de unos dibujacos, van y ellos mismos generalizan a todo un país y, para no quedarse cortos, a toda una cultura como objetivo de muerte y castigo? La pregunta es para los representantes a los que escuché justificar tanta ira por la razón que apunto en el espacio radiofónico Gomaespuma el pasado viernes. Las turbas feroces que hemos visto pasmados estre fin de semana son, como de costumbre, los ignorantes y manejables peones de los manuipuladores oportunistas.
Pero la reflexión la delego en una curiosa columna que, entre todos los ríos de tinta que el tema produjo, me llamó la atención ayer.
¿La religión es un problema?

Sí, cuando se plantea de modo excluyente. O sea, casi siempre. Si mi religión es la única y verdadera y mi Dios la Verdad con mayúscula, tu religión es la mentira verdadera y tu dios no pasa de minúscula. Y ya está el lío. Así como el ignorante es excluyente por naturaleza, con las religiones excluyentes pasa lo mismo: son ignorantes. El summun de la ignorancia religiosa es no entender que todas son producto del sincretismo: poquito de aquí, de allá y de acullá. En la religión musulmana, parte de las fuentes de inspiración de Mahoma, nacido en el año 570, está claras: del cristianismo y del judaísmo. La lucha de religiones siempre existión. El problema, ahora, es que como la Tierra es plana (de Thomas Friedman, libro de reciente aparición) y todos vivimos juntos, debido a la inmigración y a la mundialización de la comunicación, el choque está a la vuelta de cada esquina. Por ejemplo: en Inglaterra las comunidades hindú y sikh han presentado una demanda judicial al no permitírseles incinerar a sus muertos al aire libre, fundamental, dicen, para que el proceso de reencarnación no sufra ningún obstáculo. Si unas cenizas se mezclan con otras se produce una catástrofe en la reencarnación. Exigen, pues, un lugar para llevar a cabo el dictado de su religión. Peor sería si fueran zoroastristas, para quienes los cadáveres han de ser abandonados en un lugar elevado, pasto de cualquier ave carroñera. Para todas estas extrañas, para nosotros, religiones, nuestra exterma unción les suena a chino, o sea, a cristiano. La gran diferencia es que nosotros, ahora, 1.000 años después de las cruzadas y pasados 30 del Vaticano II, no excluimos, perseguimos ni prohibimos otras religiones. Somos tolerantes, sí. Comprensivos, también. Pero no debemos de ser indiferentes ni conniventes con los enemigos de la libertad, que hoy llevan turbante. Jerrold lo dijo bien: "La religión está en el corazón, no en las rodillas". Y Woody Allen, aún mejor: "Ojalá Dios me diera una señal. Como hacer un gran depósito a mi nombre en un banco suizo".

Por Miguel Angel Mellado
Publicado por El Mundo el domingo 5 de febrero de 2006

Publicado por El Primo Ralsa a 3:13 PM | Enlace permanente | 20 comentarios

¿Es ésta la imagen que se da de los escépticos en los medios?

01 febrero, 2006
Hora : 3:36 PM

Por lo que observo última y atentamente parece ser que, como siempre, ante la falta de información continuada y fidedigna respecto a estos temas, la gente tiene por defecto una imagen muy distorsionada acerca de qué es el escepticismo y lo significa ser escéptico.

Le ilustro sobre esta reflexión a través de un par de observaciones-ejemplo.

Cuando al fin tuve ocasión de ver el programa que "Redes" dedicó al escepticismo, y que tuvo como invitados a Michael Shermer, Javier Armentia y Eustoquio Molina, vi con pasmo manifiesto unos clips anecdóticos (de relleno) en los que unos ilusionistas, a veces mal llamados magos, hacían mofa y befa de lo que ellos denominaban "escépticos" incurriendo en un error garrafal ya que a quienes se referían realmente no eran en absoluto escépticos, sino listillos sabelotodo con afán de notoriedad (y no es igual, por mucho que se ensaliven los magufos). De modo que podemos oir a los señores prestidigitadores decir:
"cuando un mago hacemos magia a un escéptico (sic) surge una especie de desafío"
...o a la pregunta de la figurante: "¿y cómo haces magia a un escéptico?", estúpida donde las haya (la pregunta), responden:
"..lo pasan muy mal (...) suelen ser gente muy desconfiada, (...) muy cerebral y, claro, no están acostumbrados a no comprender cosas (...) el escéptico es como un toro que embiste, que quiere saber y va dando cornadas...."
Con semejantes observaciones incurren, como he dicho, en un gravísimo error al barajar un concepto muy equivocado de escéptico. Y por ende el resultado es que, sin quererlo (¿?), el reportaje desinforma. ¿De verdad creen que un escéptico no comprende qué es un truco de ilusionismo? El escéptico SABE perfectamente que lo que hacen los ilusionistas son eso, trucos ingeniosos, y ante tal conocimiento jamás se planteará la necesidad ni de cuestionarlos ni de refutarlos... (ni de cornear nada). Lo más probable es que contemple el espectáculo y lo disfrute con la misma diversión que el resto del público, fascinado ante estas conocidas habilidades.
El episodio de los ilusionistas no tenía razón de ser porque el escéptico sólo lo sería ante un mago que pretendiese que sus números no fueran trucos, sino que emanaran de poderes auténticos y no es el caso. Si uno fuese malpensado diría que estos clips están incluidos con calzador para dar una imagen estúpida del escéptico...si uno fuese malpensado. Pero viendo tanto a ilusionistas como a las boquiabiertas figurantes (y por tanto a los guionistas) simplemente deduzco que se da la imagen que muchos, como los citados, tienen sin duda del escéptico.

Actualmente estoy visionando masoquistamente una miniserie televisiva escrita por el algo reiterativo a la par que soporífero Stephen King titulada "Rose Red". La serie trata, con una originalidad que raya en el genio, acerca una casa encantada. Por lo visto es una adaptación libérrima de lo que sucedió a Sarah Winchester en la misteriosa casa de los Winchester, pero eso es otra historia que debe ser contada en otra ocasión. Lo que me interesa es la imagen que al público ajeno se ofrece del escéptico, del magufo (pelotón de magufos en este caso) y del conflicto irresoluble entre ambas partes.
El entuerto comienza con una señora dando una clase de lo que ella denomina "ciencia de los fenómenos invisibles"(¡uf!) que resulta ser lisa y llanamente parapsicología y que, para acabar de coronar el pastel, imparte en la universidad como una rama de psicología (gravísimo error habitual: la parapsicología ni es rama suya ni tiene NADA que ver con la psicología salvo en el recurrente y sospechoso uso del término "psicología", pero eso es otra historia que debe ser contada en otra ocasión). Yendo al grano, el caso es que el señor decano es un escéptico, descrito caricaturescamente en un tono ya similar al que esgrimían los ilusionistas, que se quiere cargar el trabajo de la susodicha profesora y despedirla. Retratado como un villanuelo de tres al cuarto que recurre a ardides ilegales y a gamberradas indignas de un decano (le pone carteles insultantes en el despacho) para desacreditar a la visionaria magufa, sufre una humillación cuando ésta se le enfrenta en la grotesca escena de su despido: Al reaccionar con furia tras escuchar la noticia, la investigadora de los fenómenos invisibles sufre un corte y restriega su ensangrentada mano abierta por la cara decano diciendo:
"Sólo quiere ver lo que percibe por los sentidos, lo sólido y palpable (...) pero debajo está lo oculto, húmedo y misterioso que le resulta tan aterrador".
Ante esta desafiante actitud el malvado detractor grita aterrado, en un diálogo traído por los pelos, temiendo la posibilidad de ser contagiado por alguna enfermedad ("si me ha contagiado algo yo...", balbucea) y elle vuelve a replicar:
"Ahí está la clave, el miedo, el terror que tiene a todo lo que no esté a la vista".
Toda una declaración.

La actitud e imagen del escéptico decano
de Rose Red (David Dukes) quedan
bastante bien reflejados
en este plano.

Es tan sólo un ejemplo. La confrontación se desarrolla constantemente a lo largo del metraje, siempre ironizando sobre la pertinazmente agresora actitud escéptica. En una diálogo a tener en consideración, la visionaria protagonista narra a su pelotón de magufos cómo unos expertos dictaminaron que los ruidos que se escuchaban en la casa se debían a corrientes subterráneas y en tono irónico añadía:
"Estos científicos...siempre intentan explicarlo todo desde el lado racional".
Sin comentarios.

Es gracioso pensar, al observar los exagerados y espectaculares poderes telequinéticos y clarividentes que maneja el pelotón magufo, cómo con una simple exhibición de diez segundos harían del escéptico un convencido creyente y quitarían toda necesidad de visitar una casa encantada para demostrar la necesidad de las investigaciones que se pretenden. Pero la ficción no puede ser perfecta o se cargaría el desarrollo dramático, claro. Hay que ignorar ciertos detalles.
Viendo la serie y respecto a este maniqueo retrato del escéptico, me venían a la cabeza otras películas con trasfondo paranormal en las que aparecen similares caracteres en alevosa actitud intentando desacreditar sin sentimiento alguno a algún personaje argumentalmente dotado de poderes paranormales o riéndose estúpida y ofensivamente de él/ella ("Curse of the demon", donde el científico pone en peligro vidas ante su constante negar la realidad impuesta por el guión, "Premonición" donde un sardónico abogado ridiculiza las habilidades adivinatorias de la dulce protagonista, "Médium", donde la idem sufre burlillas de instituto constantemente, "Cazafantasmas" donde el escéptico funcionario, más malo que Darth Vader, está apunto de impedir que se salve al mundo con su actitud , y para qué mencionar "Expediente X"). Al estar en la historia los poderes mostrados como reales, este tipo de personaje no tiene más papel que el de un absoluto equivocado que perjudica a otra persona incomprendida adquiriendo así cierto grado de villanía por fuerza.
Como me decía un compañero de foro hace poco, la ficción es la ficción, y yo no pretendo criticar una ficción porque trate de temas paranormales. De hecho soy un fan del cine y literatura fantásticos y de terror y son los únicos ámbitos donde tolero esas cosas. Pero es obvio que en éstas ficciones la imagen del escéptico siempre se lleva siempre la peor parte, en cierto modo porque el argumento fantasioso lleva implícito que aparezca en el guión para equivocarse por fuerza. Y todos sabemos lo que influyen las ficciones en mucha gente en estos tiempos mediáticos.

Y esto nos lleva, desde los clips con pretensiones documentales y a través de las ficciones de terror, a la cruda realidad cotidiana. Hablando con amigos y conocidos de mi actividad como escéptico (cuando el tema se tercia, tampoco soy un pesado) me encuentro en gran número de ocasiones con que al poco de ir profundizando en la conversación se inicia una subida de escudos, digna de la nave Enterprise a punto de combatir y acompañada de cara seria. Y no tardan en aparecer comentarios del tipo:
"Hay que dejar que cada uno crea lo que quiera", "Si la gente es feliz con esas cosas no puedes obligarla a que no crea", "Si así se sienten mejor quien eres tú para quitárselo", "No se puede prohibir que cada uno tenga sus convicciones y creencias", etc. etc. etc.
Es decir, se previenen inmediatamente ante la tiranuela posibilidad de que nuestra actividad esté orientada a imponer criterios y prohibir creencias, y ahí es donde empieza a aparecer de nuevo esa imagen del escéptico que tan bien ilustra con su cara David Dukes en la fotografía que luce más arriba: el obtuso cerrado de mente, agresivo, intransigente, villanuelo.
Lo gracioso es que suele ser al revés. Han sido "los de las creencias" los que han prohibido o impedido la libertad de cada uno a elegir algo diferente, los que frenan la posiblidad de elección. A todos los que me han dicho esas frases les vuelvo a replicar: la libertad no es factible sin conocimiento, sin información objetiva que te permita esa elección entre la verdad y los (auto) engaños. Se puede elegir creer paranormalidades, pero siempre que se haya tenido un acceso serio y profundo a la alternativas raciona, a la verdad, que está ahí fuera como bien recordaba la protagonista de "Rose Red" parafraseando al Mulder de "Expediente X". De otro modo se asume, no se elige. Pero esa es otra historia que debe de ser contada en otra ocasión.
Y mira tú por dónde que alguien la ha contado de maravilla, para concluir.

Publicado por El Primo Ralsa a 3:36 PM | Enlace permanente | 6 comentarios

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