Una anciana de Chigago, EE.UU., asegura que la imagen de la Virgen María apareció en el estómago de una tortuga que su familia tiene como mascota.
Todo sucedió cuando Shirley McVane, de 81 años, vio el rostro de la Virgen en el vientre de la mascota de su nieto. Su hija Dolly declaró: “la primera vez que la vi, creí que se estaba volviendo loca”, pero luego miré detenidamente y dije “No lo puedo creer. Es imposible negarlo”.
Mientras tanto, Dianne Dunagan, portavoz de la Arquidiócesis de Chicago declaró que “si algo como esto provoca que la gente piense en Dios y en rezarle, entonces es algo bueno”.
Publicado en: ¡Qué curioso!
Que la estupidez humana no conoce límites ya es algo bien sabido por todo el mundo. Como ya hemos visto demasiadas muestras de esta estupidez en torno al binomio creencia + pareidolia la noticia que precede ya no sorprenderá a nadie. Que sirva pues no para sorprender, que en esto de la creencia ya estamos curados de sorpresas, sino para subrayar una vez más el nivel de ininteligencia y ridículo que se puede llegar a alcanzar cuando cedemos las competencias de la razón al ámbito de la fe.
Yo le diría que si hace falta avalar manifestaciones grotescas de formas y siluetas que recuerdan a dioses y santos en tortugas, jamones, huevos, patatas y pizzas para que la gente crea en ellos y les rece es que pocos argumentos serios, maduros y de peso pueden ofrecer para ello.
Etiquetas: apariciones marianas, pareidolia, religión







Todo sucedió cuando Shirley McVane, de 81 años, vio el rostro de la Virgen en el vientre de la mascota de su nieto. Su hija Dolly declaró: “la primera vez que la vi, creí que se estaba volviendo loca”, pero luego miré detenidamente y dije “No lo puedo creer. Es imposible negarlo”.





































