Por mucho que vean en la serie de t.v. "Médium" a Patricia Arquette resolver casos policiales con sus facultades paranormales que nadie se vea tentado con confundir fantasía con realidad, y menos aún ante la habitual costumbre de los productores de vendernos el argumento de una obra de ficción como "basado en hechos o personajes reales", como es el caso, para que tenga más éxito ante la morbosa fascinación de algunos cándidos telespectadores. La realidad siempre es más dura. Papá Noel y los Reyes Magos no existen, son cosas de críos.Ha pasado algo más de un mes y da igual cuántos libros escriban los médiums de fantásticos poderes, da lo mismo cuántas conferencias larguen a lo largo y ancho del mundo y es indiferente que manifiesten exculpantemente que no lo hacen por dinero. También es absolutamente indiferente que la prensa cacaree sin criterio su "reconocido prestigio" y su peso en casos de (curiosamente) famosos del pasado. Ha pasado algo más de un mes desde las descabelladas presuntas consultas al médium Gordon Smith y la pobre Madeleine sigue sin aparecer y sigue sin saberse nada de ella o su paradero. ¿Según él... requieren acaso sus "extraordinarios poderes" meses y meses, curiosamente lo mismo que una investigación policial exhaustiva y paralelo a ella para dar un resultado? Hacer preguntas como ésta es absurdo, desde luego. El caso es que mientras se introdujo el televisivo juego en un drama real las cosas siguen como estaban. Con todo el amarillismo de la prensa nunca hemos visto que una revelación de un médium, salvo en la serie, llevase a nadie a resolver un triste caso como el presente, ni ningún otro, y menos aún con inmediatez como sería lo lógico de ser reales los "poderes" presumidos. Nunca lo hemos visto y nunca lo veremos, claro.
Poco más que añadir.
Poco más que añadir.
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